Con respecto a bienestar social, Llorenç Galmés ha anunciado
El Consell de Mallorca fijará este otoño el techo de entrada de vehículos y de coches de alquiler para la próxima temporada, acuerdos de Gobierno, de los cuales ya se han alcanzado más de un 95%
350 millones de euros que pertenecen a todos los mallorquines, pero también con la gestión de la crisis migratoria que estamos afrontando en solitario».
AGENCIA MANACORNOTICIAS 02/09/2026 - 11:45:54
El Plan prevé la creación de 300 plazas hasta el 2027, con una inversión de 6 millones de euros. Además, se seguirá adelantando en materia de igualdad, ampliando y reforzando los servicios

El Consell de Mallorca fijará este otoño el techo de entrada de vehículos y de coches de alquiler para la próxima temporada. El presidente Llorenç Galmés defenderá la Proposición de ley de regulación de la afluencia de vehículos en la isla el 9 de septiembre en el Parlament, tal como ha anunciado en la reunión de inicio de curso político con los consejeros ejecutivos.

El Consell de Mallorca ha iniciado el curso político con una reunión de todos los consejeros ejecutivos y encabezada por el presidente de la institución insular, Llorenç Galmés, celebrada en la Misericordia este miércoles. Durante la jornada de trabajo, se han abordado las principales medidas que se adoptarán en los próximos meses para completar los acuerdos de Gobierno, de los cuales ya se han alcanzado más de un 95%, y para dar respuesta a los principales retos de Mallorca. En este sentido, el presidente Galmés ha afirmado que «por primera vez, en Mallorca se están impulsando medidas transversales, que ponen en primer lugar a los residentes, y de contención, ante el crecimiento poblacional y la saturación en determinados lugares y momentos del año».

Con respecto a cultura y patrimonio, después de meses de trabajo, llegarán grandes hitos, como la inauguración de la exposición sobre la extracción del derrelicto de ses Fontanelles

La regulación de la entrada de vehículos en la isla es «la principal medida de contención de esta legislatura», según ha afirmado Llorenç Galmés. De hecho, el presidente ha anunciado que la institución insular aprobará el límite de entrada de vehículos, tanto de particulares como de alquiler, antes de finales de año, una vez esté terminado el nuevo estudio de carga, para cuándo entre en vigor la regulación, la temporada que viene. Además, ha destacado que el próximo 9 de septiembre, en el primer Pleno del nuevo periodo de sesiones en el Parlament de las Illes Balears, defenderá la toma en consideración de la Proposición de ley y ha pedido que salga adelante con un consenso amplio, igual que cuando se aprobó en el Consell el pasado 5 de junio. También ha recordado que «se tramitará por vía de urgencia en el Parlament, hecho que supone reducir a la mitad el tiempo para la aprobación definitiva».

Por otra parte, el presidente del Consell de Mallorca ha explicado que se seguirá ejecutando el Plan de Mejora de los Accesos a Palma, dotado con 164 millones de euros, con el inicio de las obras de la rotonda de la carretera de Sóller y el tramo I del Segundo Cinturón de Palma.

En materia de turismo, el Consell seguirá apostando por el fomento del turismo responsable e intensificando la lucha contra la oferta ilegal, con más efectivos y recursos que nunca, para garantizar la convivencia entre residentes y visitantes.

Con respecto a bienestar social, Llorenç Galmés ha anunciado que este otoño está previsto poner en marcha el programa «Ca meva» en las Germanetes de Palma, dentro del Plan de Acceso a la Vivienda para Personas con Discapacidad. El Plan prevé la creación de 300 plazas hasta el 2027, con una inversión de 6 millones de euros. Además, se seguirá adelantando en materia de igualdad, ampliando y reforzando los servicios para las mujeres víctimas de violencia de género.

El presidente del Consell de Mallorca ha asegurado que «seguiremos defendiendo los intereses de Mallorca frente a Madrid, para que, de una vez por todas, se escuche nuestra voz, con cuestiones como el convenio de carreteras y el retorno de los 350 millones de euros que pertenecen a todos los mallorquines, pero también con la gestión de la crisis migratoria que estamos afrontando en solitario».

Con respecto a cultura y patrimonio, después de meses de trabajo, llegarán grandes hitos, como la inauguración de la exposición sobre la extracción del derrelicto de ses Fontanelles o la restauración de todas las piezas del belén de la Sang, que esta Navidad volverán a lucir después de años de espera.

¿Te ha parecido interesante la noticia?

 Sí  No
Reciente
Visto
Comentado


1
1
Antònia Febrer Santandreu
Pero existe una cuestión previa que quizá deberíamos plantearnos antes de decidir cuántos vehículos pueden entrar en Mallorca: no podemos pretender solucionar los problemas actuales con la misma manera de pensar que contribuyó a crearlos. La Mallorca de hoy no es la Mallorca de hace treinta años. Ha aumentado la población, ha cambiado nuestra estructura económica, se ha multiplicado la movilidad, hemos internacionalizado el mercado inmobiliario y laboral y hemos incorporado una forma de vivir mucho más vinculada al desplazamiento, al consumo inmediato y a una economía global que prácticamente ha eliminado las distancias. Todo ello ha generado oportunidades extraordinarias, pero también consecuencias que ahora empiezan a ser difíciles de gestionar en un territorio limitado. Y Mallorca tiene precisamente esa característica que demasiadas veces olvidamos: somos una isla. Nuestro territorio, nuestras carreteras y nuestros recursos naturales tienen límites físicos. Podemos aumentar determinadas capacidades y mejorar nuestras infraestructuras, pero no podemos ampliar Mallorca. Por eso quizá haya llegado el momento de estudiar qué están haciendo otras ciudades y territorios densamente poblados y con fuertes limitaciones de espacio. No necesariamente para copiar sus soluciones, porque Mallorca tiene unas características propias, sino para aprender de sus aciertos y también de sus errores. Pero ninguna medida aislada resolverá un problema que hemos construido durante décadas. Limitar coches sin hablar de crecimiento demográfico, vivienda, transporte público, modelo turístico, movilidad de los residentes, segundas residencias, vehículos extranjeros de larga estancia, coches de alquiler, capacidad de carga del territorio o capacidad de nuestras infraestructuras sería actuar únicamente sobre una parte del problema. Y aquí deberíamos exigir algo que probablemente resulte más difícil que aprobar cualquier regulación: un acuerdo político de largo alcance. Mallorca necesita preguntarse cómo quiere ser dentro de veinticinco años. Ese debate debería superar una legislatura y, posiblemente, también las fronteras ideológicas. Todo el espectro político que nos gobierna puede discrepar sobre los instrumentos, pero debería ser capaz de sentarse alrededor de una mesa, junto con profesionales y expertos de las distintas áreas implicadas, y acordar determinadas líneas básicas sobre territorio, población, vivienda, movilidad, actividad económica, agua, energía e infraestructuras. Porque cada cuatro años podemos cambiar de gobierno. Lo que no podemos hacer cada cuatro años es cambiar el modelo territorial de una isla. La globalización también merece formar parte de esta reflexión. Nos ha proporcionado movilidad, inversión, oportunidades laborales, intercambio cultural y acceso a bienes y servicios inimaginables hace unas décadas. Pero sería ingenuo negar sus efectos secundarios. Cuando personas, capitales, mercancías y visitantes pueden desplazarse con enorme facilidad, los territorios más atractivos reciben una presión especialmente intensa. Mallorca es uno de ellos. Y quizá uno de los mayores errores de nuestro tiempo haya sido convertir demasiados problemas colectivos y estructurales en enfrentamientos entre individuos: residente contra turista, inquilino contra propietario, trabajador contra empresario, mallorquín contra extranjero, conductor contra ciclista, derecha contra izquierda. Mientras discutimos entre nosotros, los problemas estructurales continúan creciendo. Tal vez haya llegado el momento de hacer justamente lo contrario: recuperar la capacidad de llegar a acuerdos, aceptar que ninguna ideología posee por sí sola todas las respuestas y decidir conjuntamente qué queremos preservar y qué estamos dispuestos a cambiar. Porque la verdadera pregunta que plantea el techo de vehículos no es cuántos coches caben en Mallorca la próxima temporada. La pregunta es cuántas personas, cuántos vehículos, cuánta actividad y qué modelo económico puede sostener Mallorca sin comprometer aquello que precisamente hace que tanta gente quiera vivir, invertir o pasar sus vacaciones aquí. Y esa respuesta no debería pensarse para 2027. Deberíamos empezar a pensarla para 2050.